Una tarde con el Madrid rebelde y sedicioso

“Primero vinieron por los comunistas, y no dije nada porque yo no era comunista. Luego vinieron por los sindicalistas, y no dije nada porque yo no era sindicalista. Luego vinieron por los judíos, y no dije nada porque yo no era judío. Luego vinieron por mí, y no quedó nadie para hablar por mí” (Martin Niemöller, 1946)

Decenas de miles de catalanes independentistas fuimos el pasado sábado 16 de marzo a Madrid a encontrarnos con miles de españoles que sin ser independentistas han decidido no callar y alzar su voz en defensa de quienes hoy somos criminalizados y reprimidos por serlo. El lema “La autodeterminación no es delito”, fundió en el Paseo del Prado, de Atocha a Cibeles, el abrazo solidario e internacionalista de gentes de todos los pueblos del Estado español. Mujeres y hombres decididos a autoinculparse como rebeldes y sediciosos a nuestro lado si nuestro único delito es la desobediencia pacífica para hacer efectivo el derecho a decidir nuestro futuro como pueblo.

Tozudamente alzados frente a la involución de un constitucionalismo setentayochista que ha actuado como apisonadora de derechos fundamentales con la aplicación del artículo 155 en Cataluña, pero que ya lo venía haciendo antes con la reforma austericida del 135 o con el despliegue de las leyes mordaza para el control social de las disidencias. Todo ello, en un contexto local y global de resurgimiento alarmante de discursos neofascistas que, sin duda, en estas latitudes han encontrado en el movimiento republicano catalán del 1 de octubre su mayor dique de contención. Aunque algunos, muy injustamente, pretendan hacer creer todo lo contrario, acusando al independentismo de haber despertado en el Reino de España el fantasma franquista. Nada más alejado de la realidad. Un relato tan falso como el de la rebelión. Al neofranquismo le sobra el prefijo neo-. Nunca ha dejado de estar presente durante los últimos cuarenta años en el deep state de la restauración borbónica, latente en todos sus poderes fácticos: económico, judicial, policial…

Las ausencias clamorosas y el atronador silencio de fuerzas parlamentarias a la izquierda del PSOE, que han decidido situarse de perfil por el miedo electoralista a perder votos en una campaña dominada por un mainstream que cotiza al alza la catalanofobia, no enfriaron lo más mínimo el baño de cálida camaradería que recibimos de tantos ciudadanos anónimos en una bellísima y primaveral tarde en las calles del Madrid que se declara orgullosamente desobediente a la injusticia.

No lo olvidaremos nunca. Izquierda Castellana, Madrileños por el Derecho a Decidir, el Sindicato Andaluz de Trabajadores, Anticapitalistas, Coordinadora 25S, las Marchas de la Dignidad, ateneos populares, sindicatos y colectivos antirepresivos locales y llegados desde Andalucía, Euskadi, Galicia, País Valencià… y así, hasta más de una cincuentena de entidades adheridas a la manifestación convocada por la Assemblea Nacional Catalana. Todas ellas hicieron que los soberanistas catalanes nos dejáramos acariciar la piel por aquel verso de la poetisa nicaragüense Gioconda Belli que ya es un clásico del internacionalismo: “La solidaridad es la ternura de los pueblos”.

Estos días, durante el jucio a los presos políticos en el Tribunal Supremo, escuchamos a diario cómo las acusaciones preguntan en sus interrogatorios a procesados y testigos si son socios de Òmnium Cultural o de la ANC. Este breve vídeo, que resume los parlamentos al final de la manifestación, es buena muestra de la auténtica naturaleza de esas entidades, presuntas milicias civiles de una rebelión sediciosa y violenta. Los discursos de Elisenda Paluzie, Marcel Mauri, Óscar Reina, Elena Martínez, Jaime Pastor o Antxon Ramírez fueron la expresión más gráfica de ese fuerte abrazo tierno y solidario que llenó el escenario de Cibeles para demoler todas las mentiras vertidas sobre el derecho a decidir. Porque la demofobia disfrazada de constitucionalismo, teme que más allá del derecho a decidir el futuro de un pueblo exista la voluntad de ejercer todos el derecho a decidirlo todo.

En el pequeño, improvisado y rudimentario cartel de un vecino anónimo situado cerca de la cabecera se podía leer: “Independencia, sí o no. Democracia, sí o sí” . Esta divisa sintetizaba a la perfección el sentido de la concentración y se erigía como un faro entre el mar de banderas esteladas, republicanas, comuneras, ikurriñas, andaluzas y gallegas que inundó el corazón de Madrid durante unas horas.

El sentido de desplazarse hasta la Villa y Corte iba mucho más allá que de llevar la protesta contra la farsa del juicio político a la puerta del tribunal que juzga a los líderes independentistas. También más allá de poner ante el espejo al Borbón, que con aquel infame discurso del 3 de octubre de 2017 blanqueó el violento “a por ellos” contra dos millones y medio de votantes. Un guante que, por cierto, no ha dudado en recogerlo el fascismo para sacar de paseo desacomplejadamente un rancio discurso ultra que hoy condiciona la agenda política del Estado español. El sentido final de organizar 500 autocares, 15 AVEs y el esfuerzo de tantos desplazamientos particulares concentrados en un solo día no ha sido otro que el de visualizar ante la opinión pública española aquello que ya se quiso visualizar hace un año en Bruselas con otra movilización kilométrica y masiva: que el problema catalán es el problema español y es el problema europeo, porque es el mismísimo sentido de la democracia el que está en juego.

Hoy, en el Reino de España, el pensamiento único nacional de la gran coalición de los partidos del 155, acorazada por una cohorte de leguleyos y con el favor mayoritario de la opinión publicada, pretende situar el principio de legalidad en un plano de absoluta superioridad en relación al principio democrático. El juicio al procés va más allá de la Justicia. Es por encima de todo una cuestión de dominio y de Poder. Se sigue una lógica propia del derecho penal del enemigo y no la de un Estado de Derecho garantista con las libertades individuales y colectivas más básicas. Conscientemente, se ha creado un falso relato de rebelión, sedición y malversación para aplastar, a cualquier precio, el desafío secesionista. Ello significa, interpretativamente, situar en el vértice máximo de la legalidad constitucional la indisoluble unidad territorial de la Nación, por encima de cualquier derecho que en su ejercicio pueda servir para cuestionarla. Pero los hechos de septiembre y octubre de 2017 en Cataluña nada tienen que ver con un alzamiento armado, ni con un golpe de estado. En cambio, sí que guardan toda la relación con el ejercicio de la desobediencia civil no-violenta como instrumento democrático para la defensa de libertades fundamentales por parte de quienes entendemos que nos son negadas.

Ya solo cabe la anulación de los procesos judiciales o la amnistía. Libertad para los presos políticos, retorno de los exiliados y aceptación de que el derecho de autodeterminación nunca puede ser un delito en democracia. No hay otro camino. Ni una revisión a la baja, ahora, de los tipos penales solicitados por Fiscalía contra el Govern prisionero, ni una reprimenda a la justicia española por parte del Tribunal Europeo de Derechos Humanos dentro de unos años, servirían para atenuar los graves efectos de la estrategia demófoba y autoritaria de quienes lo han apostado y confiado todo a la judicialización de un conflicto político para sostener su poder y su dominio sobre una sociedad decidida a decidir por si misma.

El otoño de 2017 supuso un punto de no retorno para el movimiento republicano catalán. Un movimiento popular que el sábado 16 de marzo viajó a Madrid para lucir, orgulloso, su pluralidad por las calles de la capital del Estado. Como explicó Oriol Junqueras en su alegato inicial frente al juez Marchena, somos de muchos orígenes y condiciones, somos pacifistas, somos demócratas, y circunstancialmente “estamos” independentistas. En el Paseo del Prado, pudimos sentir cómo gentes de otros pueblos “lo están” con nosotros. Seres y estares (re)unidos en el Madrid del “no pasarán”.

¡No pasarán!

(Artículo publicado en “Nueva Revolución” el jueves 21 de marzo de 2019)

#23MStopVox

[MANIFEST]

L’alarmant pujada del partit d’extrema dreta, VOX, se suma al creixement del feixisme arreu d’Europa i l’auge dels discursos d’odi a escala mundial. A més, la situació a les fronteres segueix sent de barbàrie: les devolucions en calent a la frontera sud, la vulneració dels drets dels refugiats i les refugiades, les morts a la Mediterrània… i també el racisme que impregna la nostra societat: la islamofòbia als mitjans, les identificacions per perfil ètnic o les persecucions policials…

També s’està vivint un augment del masclisme i de la LGTBIfòbia. Des de les declaracions retrògrades de Trump i Bolsonaro fins als atacs contra els drets i les llibertats de les dones i les persones LGTBI que impulsa VOX (i ara sovint el PP i Cs), ens trobem davant d’un greu intent de tornar a un passat més opressiu.

El nacionalisme ultra i excloent de VOX només planteja el retorn a la “Una, Grande y Libre” del franquisme. Tot això evidencia el que es venia anunciant feia temps: el creixement de l’extrema dreta i del racisme és una realitat i cal fer-hi front. Però de res serveix el derrotisme, és hora de demostrar que nosaltres som més.

L’estratègia de silenci i inacció davant les campanyes i violències de l’extrema dreta —per “no donar-los publicitat”— ha fracassat. En canvi, organitzar una resposta unitària des de baix sí que pot aturar-la. És aquí on rau el sentit de la mobilització del 16-23 de març, una mobilització internacional que denunciï, de forma coordinada i unitària, l’auge del feixisme, les polítiques racistes de barbàrie i els discursos d’odi —islamofòbia, antisemitisme, romafòbia , masclisme, LGTBIfòbia…— que abonen el feixisme i la ultradreta.

Amb l’espai worldagainstracism.org, proposem lluitar de forma conjunta i global contra una extrema dreta que, malgrat tingui una expressió peculiar a cada país o regió, també s’està organitzant internacionalment i comparteix trets comuns.

A Barcelona ens manifestarem el dissabte, 23 de març de 2019, amb una sèrie de demandes urgents:

-StopVOX! Ni VOX ni qui defensi les mateixes polítiques.

-No al racisme institucional; drets cívics i drets humans per a tothom.

-Prou impunitat per al feixisme. Prou criminalització de l’antifeixisme.

-Cap pas enrere en la igualtat: no al masclisme, no a la LGTBIfòbia.

-Contra la islamofòbia, l’antisemitisme, la romafòbia i la negrefòbia.

-Per la convivència en la diversitat

-Per un món sense racisme.

Nosaltres hi serem. I tu?

Unitat contra el feixisme i el racisme (UvFR)

Campaña estatal por el cierre de los CIE y el fin de las deportaciones

¿Qué es un CIE?, ¿Qué función cumple dentro de las políticas migratorias?, ¿Cómo son las condiciones de las personas allí encerradas?, ¿Se priva de libertad también a menores?, ¿Para qué sirven los Centros de Acogida Temporal para Extranjeros (CATE)?… A preguntas como estas, trata de dar respuesta la campaña estatal por el cierre de los CIE y el fin de las deportaciones. Una denuncia necesaria, porque la mera existencia de estos centros de detención racista supone en si el deterioro de cualquier sistema que se quiera definir como democrático y respetuoso con los derechos humanos.

El esfuerzo de la campaña se dirige a perseverar en la lucha por el cierre inmediato de los Centros de Internamiento de Extranjeros y de cualquier tipo de centro de detención de migrantes. También a fiscalizar y denunciar hasta poner fin a las deportaciones. En definitiva, redoblar los esfuerzos para reivindicar un cambio radical en las políticas migratorias: “No queremos cárceles racistas, ni nuevas ni renovadas. Ni centros de detención disfrazados como un sistema de primera atención. Y exigimos al Gobierno del Estado que abandone la política de criminalización y vulneración de los derechos de las personas migrantes y apueste por un sistema basado en la defensa universal de los derechos humanos, civiles y políticos.”

Ilustraciones de Alicia Calero (@SomSomnis) y de Ana Peñas

Un desig per al 2019: recuperar l’anormalitat per combatre-la.

Com sempre, la proximitat de cap d’any convida a expressar desitjos envers l’any nou. Sovint, aquests desitjos no apel·len a noves fites originals o inèdites, personals o col·lectives, sinó que es conformen amb revertir situacions o greuges arrossegats durant el període de tres-cents seixanta-cinc dies que acaba. En aquesta línia, el principal desig que projecto per al 2019 és revertir i desterrar de la nostra quotidianitat quelcom que ha estat conreat extensivament durant aquests passats dotze mesos: la normalització de la barbàrie que, de tantes maneres i amb tants instruments diferents, ens lleva a diari drets, sobiranies i la vida mateixa.

Així docs, el propòsit és poder recuperar un marc mental que ens hem deixat furtar a poc a poc des dels primers segons de l’era de la postveritat, i de forma força més accelerada durant aquest infame 2018. Vull reconquerir una mirada des de la qual no és normalitzable la regressió en matèria de llibertats i condicions de vida que patim. Som envoltats d’una anormalitat que no és acceptable, ni excusable. Molt menys encara, defugible. La nostra posició és tan dèbil que qualsevol camí d’esperança o resiliència passa, primer de tot, per tornar a reconèixer-la com a tal. Negar-nos a normalitzar-la per tenir un punt de suport des d’on denunciar-la i combatre-la.

La llista és ben llarga…

Durant l’any 2018 hem continuat normalitzant que la Mediterrània sigui una tomba en lloc d’un pont de mar blava…

Que el racisme institucional afegeixi el vector del color de la pell a la guerra de classes…

Que la Unió Europea de la lliure circulació de mercaderies aixequi mil quilòmetres de tanques (sis murs de Berlin!) per prohibir el pas de persones…

Que la privatització dels beneficis i la socialització de les pèrdues siguin disciplines olímpiques a les escoles de negoci i als tractats de comerç internacional…

Que el creixement econòmic infinit sigui dogma de fe tot i l’evidència científica de l’esgotament de recursos del planeta…

Que el canvi climàtic sigui el convidat de pedra a les cimeres del capitalisme global…

Que les guerres del Sud siguin el millor negoci d’exportació pel Nord…

Que la desfermada violència de gènere en l’àmbit social degeneri en més violència judicial i institucional…

Que els feminicidis siguin càpsules d’actualitat efímera i la sororitat la “paraula de l’any” mentre la seva pràctica és un silenci mediàtic…

Que les esquerres dimiteixin de defensar programes polítics de radicalitat transformadora en les democràcies liberals representatives mentre el feixisme guanya escons als parlaments a còpia de recol·lectar descontentament desclassat…

Que es judicialitzi la política i es polititzin els tribunals…

Que hi hagi presos polítics sense condemna i lladres reconeguts, despolititzats en llibertat…

Que augmenti la gent sense casa i les cases sense gent…

Que la gentrificació barricida buidi de veinatges les ciutats i alhora ompli les butxaques d’una indústria turística amb ínfules d’economia col·laborativa…

Que es criminalitzi el venedor ambulant pobre i negre que ocupa un metre quadrat d’espai públic, i en canvi es beneeixi el mercader ric i blanc que compra carrers sencers…

Que la propietat privada sigui el vèrtex d’un Estat de dretes, no de Dret, que el protegeix per sobre dels drets a l’habitatge, al treball o a la vida de segons qui i de segons quina renda…

Que els modistes neoliberals que retallen l’educació i la sanitat públiques, a mida dels interessos privats i dels lobbies concertadors, parlin en passat de la crisi amb les tisores encara a la mà…

Que sigui violència cremar un contenidor i no ho sigui ofegar joves amb contractes escombraria…

Que el tall d’una carretera per una protesta sigui incòmode, però la paralització de tot un país per la indiferència esdevingui confortable…

Que… que… que…

Normalitzar la barbàrie d’aquest desordre econòmic, polític, social i ecològic fóra una rendició de tal magnitud com ho seria acceptar que tots els nostres futurs desitjos d’any nou es trobessin en un de sol: un orwellià i infinit Feliç 1984!

(Article publicat en castellà a Nueva Revolución el dia 27 de desembre)

Fem fora la banca de les escoles! #AturemEFEC

Manifest de la Plataforma per una Educació en Economia Crítica (PEEC):

L’any 2013 el Departament d’Ensenyament va signar un conveni de col·laboració per posar en marxa un partenariat públic-privat (Generalitat de Catalunya, Institut d’Estudis Financers i BBVA, CaixaBank, Banc Sabadell, Santander i Caixa Enginyers, amb el suport del Col·legi d’Economistes de Catalunya i la European Financial Planning Association) i fer arribar, de forma gratuïta, l’educació financera a tots els centres educatius.

Aquest conveni es diu EFEC (Educació Financera a les Escoles de Catalunya) i compta amb una borsa de voluntaris, treballadors/es de bancs i caixes, jubilats entre d’altres, que ofereixen un curs sobre la gestió dels pressupostos personals, la planificació financera i l’estalvi a llarg termini i com endeutar-se amb seny amb productes de crèdit. Aquest programa, que ha tingut molta difusió per part dels mitjans de comunicació i del Departament d’Ensenyament, és presentat com una oportunitat per a que l’alumnat conegui els termes més comuns sobre finances i consum “intel·ligent”. Enguany, un 25% dels centres escolars de tot Catalunya ja han realitzat aquests cursos i la intenció és fer-los extensius a la resta de centres per tal que quedi consolidat en el currículum i en la pràctica educativa.

Però lluny de la propaganda i la retòrica amb què s’ofereixen aquests tallers, les persones que els imparteixen presenten el consum i l’endeutament com a pauta de comportament desitjable i el sistema capitalista com l’únic model econòmic possible, deixant de banda la pluralitat i el pensament crític imprescindible en tot procés educatiu i de desenvolupament personal.

El fet que el Departament d’Ensenyament promogui la presència d’aquestes entitats financeres a les aules (algunes d’elles rescatades amb diners públics), legitima el seu relat sobre les causes de la crisi, alliberant-les de tota responsabilitat i culpabilitzant les famílies de sobreendeutament irresponsable.

Les entitats, plataformes, associacions i sindicats sotasignants considerem que l’educació sostinguda amb fons públics no es pot alinear amb el discurs de les entitats financeres que han estat un dels elements responsables de la crisi.

Per aquest motiu, fem una crida als centres educatius de Catalunya a que no sol·licitin aquesta formació de mans de la banca. Reclamem també al Departament d’Ensenyament que finalitzi el conveni signat amb l’Institut d’Estudis Financers i aposti per un altre tipus d’educació financera i d’aprenentatges més socials. Creiem que les perspectives de l’economia crítica, la solidària, la feminista i l’ecològica haurien de ser integrades en el currículum oficial i ser impartides pel professorat del Departament d’Ensenyament.

Per tot això, també ens hem constituït com a plataforma PLEEC (Plataforma per una educació en economia crítica) i hem decidit impulsar la campanya conjunta “Eduquem en una economia crítica i plural”, per denunciar i fer conèixer la realitat d’aquest conveni, amb l’objectiu final de fer fora els bancs dels centres educatius.

Des d’avui ens posem a caminar i no ens aturarem fins aconseguir-ho: Sí, que es pot!

Signar el manifest aquí.

Final! / Final?

Havies d’haver fet una altra fi; et mereixies, hipòcrita, un mur a un altre clos. La teva dictadura, la teva puta vida d’assassí, quin incendi de sang! Podrit botxí, prou t’havia d’haver estovat la dura fosca dels pobles, donat a tortura, penjat d’un arbre al fons d’algun camí. Rata de la més mala delinqüència, t’esqueia una altra mort amb violència, la fi de tants des d’aquell juliol.

Però l’has feta de tirà espanyol, sol i hivernat, gargall de la ciència i amb tuf de sang i merda. Sa Excremència!- Glòria del bunyol, ha mort el dictador més vell d’Europa. Una abraçada, amor, i alcem la copa!

Joan Brossa, 20 de novembre de 1975

S’estrena “Idrissa, crònica d’una mort qualsevol”, una pel·lícula que no és un documental qualsevol

La nova producció de la cooperativa audiovisual Metromuster s’estrena el 12 de novembre dins de la secció oficial del Festival de Cinema Europeu de Sevilla i tres dies després als Cinemes Aribau de Barcelona, en un passi especial per als qui vàrem participar del micromecenatge destinat a permetre la repatriació del cos d’Idrissa Diallo, el jove mort la nit de Reis de 2012 al CIE e la Zona Franca.

Aquest projecte fruit de la perseverància de @xapo_ i de @Xavier_Artigas, els mateixos realitzadors de les colpidores “Ciutat Morta” i de “Tarajal“, ha volgut anar més enllà d’explicar en un documental la història d’Idrissa. Des del seu començament en 2013, amb la fonamental complicitat de Tanquem els CIE, el Centre Irídia i La Directa, la idea ha estat “crear una gran comunitat de persones implicades per fer possible que el seu missatge arribi arreu amb la força que es mereix” tot fent, segons explica l’equip de Metromuster, una “crida a l’acció a través d’una responsabilitat col·lectiva per denunciar i acabar amb la barbàrie del control migratori i el racisme institucional”.

Durant tot el procés de realització, s’han acompanyat campanyes de denúncia contra el racisme institucional i per sensibilitzar sobre la greu situació de vulneració de drets i d’explotació de les persones migrades en territori europeu. Expliquen Xapo i Artigas que el llargmetratge cerca “abordar les causes del fenomen migratori a partir de les relacions postcolonials que Europa encara manté amb molts països africans”. A partir de la investigació sobre la mort d’Idrissa Diallo al Centre d’Internament d’Estrangers de Barcelona, diuen que han pretès “construir un retrat col·lectiu de la realitat migratòria, tot posant al centre del relat la responsabilitat que ens pertoca com a europeus”.

Per aprofundir en les motivacions dels realitzadors a l’hora d’entomar el projecte “Idrissa, crònica d’una mort qualsevol“, val molt la pena llegir aquest reportatge de David Bou a La Directa on els autors el descriuen com “una aposta cinematogràfica que permet passar del cinema de denúncia al que volem anomenar cinema de reparació, aquell que pren partit i es vol responsable.