Camus i la vida al centre

No, no sembla pas un mal moment per llegir o rellegir “La pesta” (Albert Camus, 1947). Obra clau de l’existencialisme del segle XX… “En última instància, l’ésser humà no té control sobre res. La irracionalitat de la vida és inevitable; i així, l’epidèmia representa l’absurd. Però aquesta absència de sentit suprem, tot i que desconcertant, és també potencialment positiva, perquè les noves raons de l’existència arriben lligades a valorar la vida humana només per si mateixa i no per causes superiors a les persones (religioses o ideològiques). Aquest sentit de l’existència, lliure i ateu, es manifesta sobretot en el suport mutu i en la llibertat individual, i en total antagonia amb la indiferència i l’autoritat

De la escasez analógica a la borrachera digital

Posiblemente, mi foto más antigua que se conserva. Diría que de 1973. Apenas dos añitos. Existe otra que supuestamente es de mi bautizo, pero dudo mucho que sea yo quien en ella aparece ungido por el cura. Además, desconsiderarla me sirve para apuntalar la idea de que mi identidad cristiana es un fake total.

Después casi no vuelve a haber fotos mías hasta el siguiente sacramento: la comunión, un largo lustro más tarde. En ese caso no puedo negar la evidencia de ser el niño que recibe la hostia en la iglesia. Más allá, el álbum fotográfico de mi infancia se acaba en menos del tiempo necesario para hacer click sobre cualquiera de los miles de archivos digitales con imágenes de los hijos que hoy tiene (y que fotografía cuando se dejan) el pequeñajo del medio de esta foto tomada hace casi medio siglo en la calle Tissó esquina con Valldaura. Retrato de una época en que no había cámaras de fotos en todas las casas. Para bien y para mal. En un tiempo del que las familias humildes no pueden conservar grandes bibliotecas de memoria gráfica, pero en el que tampoco eran esclavas de tanta borrachera del selfie actual. Sencillamente, la memoria fotográfica era otra cosa: estaba en la cabeza en forma de recuerdos vivos, y no en discos duros en forma de bytes y millones de colores RGB…

“Malgrat la crisi de la Covid-19, continua el disbarat armamentista”, Pere Ortega del Centre Delàs

El nou informe publicat pel Centre Delàs d’Estudis per la Pau sobre la despesa militar espanyola xifra en els 20.030 milions d’euros la despesa militar per a aquest any 2020. Aquestes dades tenen en compte a part del pressupost consolidat del Ministeri de Defensa, de 10.199.000, la resta de despeses militars repartides en altres ministeris que no s’inclouen en els crèdits de Defensa. L’anàlisi destaca l’aprovació per part del Govern del PSOE des de finals de 2018 de set nous Programes Especials d’Armament (PEA), que assoleixen un total de 13.356.000 d’euros per a la fabricació d’armament entre 2019 i 2032.

Click sobre la imatge per descarregar l’informe

“Si aquesta ingent despesa militar de més de 20.000 milions anuals destinats (segons els governs) a proporcionar seguretat, s’hagués destinat a l’àmbit de la salut i dels serveis socials, de ben segur haguessin proporcionat una major seguretat a la ciutadania”, conclou l’informe.

Hermano pino

Era 1978 cuando nos mudamos a la calle Argullós. Entonces, yo tenía siete años. Entre las novedades del piso nuevo había una pequeña terraza aireada y luminosa de ático. Todo un hito de confort doméstico y un símbolo de ascenso en relación al oscuro primer piso de la calle Valldaura donde nací (ahora lleva el nombre de Pablo Iglesias. Por el fundador del PSOE, no por el vicepresidente y socio de la alcaldesa. Aunque, vaya, ahora todos ellos son socios, pero esa es otra historia…). Y con la terraza llegaron nuevas costumbres y mobiliarios familiares, como los tiestos y las plantas. En uno de ellos, asistimos al éxito de un experimento botánico de mi padre. Nació un pino de un piñón recogido durante uno de aquellos paseos que dábamos por el monte, en Collserola. Mis mejores recuerdos de infancia quedan en aquella ladera de la montaña, entre los “depósitos del agua” de la Trinitat Nova y el “castillo” de la Torre del Baró, allí donde el barrio conquistó el Ateneu Popular de Nou Barris. Aquel pino creció en casa como un tercer hermano. Tanto es así, que con nosotros siguió el camino que siguen los hijos cuando el tiesto ya les parece pequeño y necesitan más tierra y nuevo abono para explotar como piñas y esparcir sus semillas por el mundo. Primero se fue mi hermano Miguel. De casa, de la calle y del barrio. Más tarde, lo haría de la ciudad y del país. Después le siguió el pino. Mi padre, consciente y resignado, lo trasplantó en un talud ajardinado al principio de la calle, allí donde termina el barrio, pero aún en él. Un lugar feo, muy cerca del tráfico de una autopista, la Meridiana, que ya no recuerda que fue calle o avenida, y que descastada, hace cuarenta años que le da la espalda a las gentes de la Prospertitat. Yo me fui en 1998 de la calle Argullós. Veinte años después de haber llegado, y hace ya otros veinte años. Cuando regreso, mis hijos, que conocen bien la historia, insisten en entrar al barrio por allí, por el Pont del Drac. Frente al número 2 de la calle de los abuelos, donde sigue viviendo mi hermano pino y donde ha echado raíces su familia conífera…

A mi padre, en el difícil día de despedir para siempre a un hermano.

#EmergenciaAntirracista

Ante la emergencia generada por la crisis del coronavirus en el Estado español, diferentes personas y colectivos antirracistas estamos organizándonos para identificar, dar visibilidad e intentar dar respuesta a situaciones de vulnerabilidad y discriminación racistas contra los colectivos más vulnerables.

Click para adhesiones

Con esta finalidad, si has sufrido o conoces una situación discriminatoria o desamparo por causa de la crisis del coronavirus, no lo dudes y denúnciala, si sabes de algún recurso en tu zona donde estén prestando ayuda a personas en situación de vulnerabilidad, compártelo para quienes más lo puedan necesitar y, finalmente, si tienes alguna propuesta de medida que las administraciones públicas deberían tener en cuenta de manera urgente, envíala cuanto antes.

Una de las herramientas que utilizamos para hacerlo es a través de un mapa interactivo que hemos creado para localizar y hacer disponibles informaciones útiles sobre recursos básicos y denuncias.

Los recursos que desde el Comité de Emergencia Antirracista hacemos disponibles son: Cajas de Resistencia, asesoría jurídica o laboral, alimentos y ropa, acogida y acompañamiento… Además de consultar, también puedes notificar iniciativas de soporte mutuo de tu localidad o hacer una denuncia de una agresión racista o situación de vulnerabilidad.

DIFUNDE…

L’Eixample de Barcelona pren alè contra la contaminació de l’aire que respira

La plataforma veïnal ei!xample respira denuncia fa mesos que al nostre districte, des de l’any 2010, se sobrepassen de forma sistemàtica els nivells legals de diòxid de nitrogen (NO²), molt per sobre dels nivells màxims exigits per l’Organització Mundial per la Salut.

Els nostres carrers són veritables autopistes urbanes, per exemple: carrer Aragó (6 carrils) 85.635 vehicles/dia; Gran Via (8 carrils) 56.694 vehicles/dia; carrer Marina (6 carrils) 42.252 vehicles/dia; carrer València (4 carrils) 29.817 vehicles/dia. Cotxes i motos, tot i representar tan sols un 24% dels desplaçaments a la ciutat, són la principal font de contaminació i soroll, tot monopolitzant pel seu ús exclusiu la major part de l’espai públic.

L’Eixample és el districte més poblat de Barcelona, amb una densitat de població de les més altes d’Europa: 356,3 hab/ha. Al districte hi ha 53 escoles bressol, 47 escoles infantils i de primària, 32 centres d’educació secundària, batxillerat i FP i 1 escola d’educació especial.

Segons l’informe de salut de l’Agència de Salut Pública de Barcelona, al districte la causa principal de mort en els homes és el càncer de pulmó, la malaltia isquèmica del cor (inclou angina de pit i infart cardíac) i la malaltia cerebrovascular (inclou ictus), i en les dones el càncer de mama, el càncer de pulmó, la demència senil i l’Alzheimer. Per no parlar dels nombrosos estudis que correlacionen contaminació amb casos d’asma infantil i deficiències en el desenvolupament cerebral dels infants.

L’aire que respirem cada dia, cada instant, a casa nostra, en els nostres carrers, a les nostres escoles, ens està perjudicant greument la salut.

Podeu signar la petició que la plataforma fa a l’Ajuntament de Barcelona des de change.org i també podeu seguir-la a les xarxes socials per fer-ne difusió i participar en les seves mobilitzacions: Twitter, Instagram, Facebook i Whatsapp

Software, libre vs privativo

Software “libre” es aquel que respeta la libertad de los usuarios y de la comunidad. A grandes rasgos, significa que los usuarios tienen la libertad de ejecutar, copiar, distribuir, estudiar, modificar y mejorar el software. Tanto individualmente como de forma colectiva, los usuarios controlan el programa y lo que hace. Cuando esto no es así, puede decirse que dicho programa no es libre, o que es “privativo”.

El software que no es libre controla a sus usuarios. Más aun, su programador controla el programa, con lo cual el software resulta ser un instrumento de poder.

Un programa es “software libre” si los usuarios disponen de estas cuatro libertades esenciales: Libertad de ejecutar el programa como se desee, con cualquier propósito. Libertad de estudiar cómo funciona el programa, y cambiarlo para que haga lo que se quiera (el acceso al código fuente es una condición necesaria para ello). Libertad de redistribuir copias para ayudar a otros. Y finalmente, libertad de distribuir copias de sus versiones modificadas a terceros. Esto le permite ofrecer a toda la comunidad la oportunidad de beneficiarse de las modificaciones.

Un programa libre debe ofrecer las cuatro libertades a todo usuario que obtenga una copia del software, siempre y cuando el usuario haya respetado las condiciones de la licencia libre que cubre el software. Privar de alguna de esas libertades a ciertos usuarios, o exigirles un pago en dinero o en especie para ejercerlos, equivale a no garantizarles las libertades en cuestión, lo que hace que el programa no sea libre.

(Fuente: Proyecto GNU)

Què és Mastodon?

Mastodon és una xarxa social de microblogging amb codi obert. Com a Twitter, es poden crear perfils, publicar missatges, imatges o vídeos i seguir d’altres usuaris. Els missatges tenen un límit de 500 caràcters i es mostren cronològicament. A diferència d’altres plataformes, Mastodon és descentralitzat, és a dir, no hi ha un únic servidor, empresa o persona que el gestioni. Mentre que d’altres xarxes socials són propietat d’una corporació que disposa del control absolut sobre tot, qualsevol persona pot posar en marxa el seu servidor a Mastodon.

Quan algú crea la seva pròpia versió de Mastodon, se’n diu instància. Com es tracta de codi obert, qualsevol pot crear la seva amb les seves pròpies regles. Per això, cada instància es gestionada i moderada per la comunitat que la crea i no per cap enorme empresa que segueixi el rastre dels seus usuaris per vendre les seves dades a anunciants. En la majoria de casos, les instàncies a Mastodon estan financades per les persones, no per corporacions.

Tots els membres d’una instància es poden seguir entre ells, però també poden decidir seguir usuaris d’altres instàncies. Tot i que cadascuna opera de forma privada, els seus membres poden comunicar-se amb els d’altres servidors de forma totalment transparent. Per suposat, les comunitats que prefereixin mantenir-se aïllades no han de comunicar-se obligatòriament amb d’altres servidors. La decisió està en les seves mans. Mastodon també ofereix eines antiabús efectives per moderar les instàncies com els usuaris creguin convenient.

En resum, Mastodon és una xarxa social que té com a prioritat a l’usuari. A diferència de les xarxes socials convencionals no pot fer fallida ni es pot vendre, ni pot ser bloquejada completament per governs. Cada persona és lliure d’unir-se a la comunitat que vulgui i comunicar-se amb qui li plagui.

Podeu consultar més informació aquí. Amb més d’un milió de persones que parlen múltiples idiomes, Mastodon creix ràpidament.

Necropolítica. Racismo y guerra de clases en la Frontera Sur

De los muchos y sobrecogedores testimonios que recoge el informe “Vida en la necrofrontera” del colectivo Caminando Fronteras, el primero de ellos, el relato de una joven camerunesa superviviente del naufragio de una patera en el Estrecho, ya sintetiza la crudeza de la estrategia de muerte planificada e implacable que gobierna la política fronteriza de la UE en relación a sus vecinos del sur: “Había sobrevivido, pero no sabía cuántos habían muerto. Las familias llamaban y nos preguntaban quiénes estábamos vivos y por qué habían muerto. Yo les decía que los mató la frontera, porque si no hubiésemos estado ahogándonos en una frontera, hubiesen venido a salvarnos. Las familias no entendian, porque es complicado entender algo así. A mí me ha llevado años aprender lo que significan las fronteras en nuestras vidas migrantes“.

Las personas que se mueven atravesando fronteras a riesgo de perder la vida en el intento, esos cuerpos migrantes empobrecidos y racializados, cruzan el desierto, la valla o el mar como una mercancía más en la lógica de un sistema económico global que lejos de poner la vida en el centro hace de la muerte un elemento absoluto de control social. El necrocapitalismo convierte la amenaza de muerte, y la misma muerte de esos cuerpos, en beneficios para una industria que invierte en el negocio del control migratorio. Además, en las fronteras encuentra el mejor escenario para desplegar su más contundente demostración de poder coercitivo y disuasorio. Un poder que necesita para sostener su sistema de dominación racista y clasista, tanto en los países de origen, tránsito o destino.

La necropolítica transforma los límites físicos de los estados en un espacio de no derecho donde es posible y justificado violar sistemáticamente derechos humanos y que sirve para normalizar que el mantenimiento del orden socioeconómico capitalista del norte sea prioritario y que prevalezca sobre el valor de la vida en el sur. Ni más ni menos. La realidad es así de cruda, por mucho que la opinión publicada cocine discursos para hacer digerible ante la opinión pública europea toda esta ignominiosa cotidianeidad que sucede en los márgenes geográficos y sociales del “viejo continente”. Las miles y miles de muertes de “cuerpos en movimiento” que narra el informe de Caminando Fronteras no permiten pensar lo contrario. Porque son muertes perfectamente evitables, fruto de la acción u omisión de una industria militar y de control migratorio que es el negocio de unos pocos y la intemperie moral de muchos.

Helena Maleno durante la presentación del informe “Vida en la necrofrontera” en el Àgora Juan Andrés Benítez de Barcelona. FOTO de Pedro Mata (Fotomovimiento)

Lo que sucede en la frontera sur es una guerra de clases muy desigual. Sin reconocerla, pero en su nombre, los derechos humanos de los pueblos migrantes pueden borrarse sin más, y la defensa de esos derechos puede ser señalada fría y brutalmente como una amenaza al orden establecido. Las concertinas, el Frontex, el Mando Único de Salvamento Marítimo, los CIE… todo ello se intenta explicar como si fuesen inevitables políticas pragmáticas de contención frente a los efectos desestabilizadores de una emergencia. Distraer con un relato de lógica defensiva para tapar aquello que no son más que los movimientos de ataque propios de cualquier guerra. ¿Qué es la militarización de la frontera sino una declaración oficial de que no son tiempos de paz? Sí, es una guerra porque históricamente la guerra ha sido básicamente el escenario que necesitan los vencedores para justificar y normalizar políticas de muerte diseñadas para apuntalar su dominación sobre los vencidos.

En esas fronteras físicas y administrativas se dibuja el frente exterior de la batalla. Pero si la amenaza logra superar esa primera triple línea de desierto, valla y mar, Europa se reserva una red de trincheras interiores infranqueable tejida con el hilo común de sus leyes de extranjería y la aguja del racismo institucional que atraviesa el continente.

Llegados aquí, quienes nos negamos a naturalizar la muerte como una forma de política, o la vida como un bien de valor variable por razón de origen, raza o condición social, tenemos la obligación de plantear batalla al necrocapitalismo en el mismo vientre de la bestia. Hay que hacerlo para que esa guerra no se libre únicamente en fronteras a muchos kilómetros de las pantallas de TV o de internet que la convierten en algo virtual, lejano e indefectible. Hay que hacerlo para no abandonar a todos esos “cuerpos en movimiento” que defendiendo sus vidas frente el ataque de la necropolítica, hoy son la auténtica primera línea de combate en la lucha global por la defensa de los Derechos Humanos. Hay que hacerlo porque la única frontera que merece ser blindada e infranqueable es la del respeto por el derecho a la vida de cualquier persona.

Para ocupar esta posición en la lucha es importante centrarse en “señalar a los victimarios en lugar de hacer pornografía con el sufrimiento de las víctimas”, como pedía recientemente Helena Maleno, redactora del informe “Vida en la necrofrontera”, durante su presentación en Barcelona. La activista y portavoz de Caminando Fronteras, defendió ante el público convocado por la plataforma Tanquem els CIE que “a quien urge apuntar y poner en el centro del objetivo de todas las miradas es a los responsables de decisiones que hacen morir o dejan morir vidas migrantes en un naufragio planificado y encubierto detrás de una cortina de discursos hegemónicos que justifican la necropolítica fronteriza”.

Sí, hablemos de decisiones políticas como subvertir el obligado deber de salvemento marítimo hasta convertirlo en un instrumento más del control migratorio. O de decisiones económicas como externalizar “sevicios de seguridad” en las rutas migratorias para abrir en ellas otro melón de posibles negocios a repartir entre empresas privadas. En definitiva, decisiones transversales encaminadas a mercantilizar y militarizar todo un imaginario neocolonial que criminaliza la migración, la diferencia, la pobreza y la disidencia.

Sí, y hablemos también de los discursos hegemónicos falaces e hipócritas que sirven para argumentar toda esa estructura de muerte. Hay que desenmascarar los verdaderos rostros de quienes se esconden detrás del bombardeo continuo de mensajes mainstream que alertan de la inaplazable “lucha contra el terrorismo” o contra “las mafias”, o de los riesgos del “efecto llamada”, o de la progresista y bien intencionada relación economicista para “regular la migración desde un enfoque de las necesidades del mercado laboral”…

Para que hablar de todo ello no se quede en simple retórica, quienes estamos del lado cómodo de la frontera y bajo el pasaporte y la bandera acertada debemos disponernos a sacudir nuestros privilegios para alinearnos decididamente en esta lucha de clases de conciencia antiracista y decolonial con quienes hoy defienden con la vida sus derechos, y con ellos, los de toda la humanidad.

Click sobre la imagen para descargar el informe de Caminando Fronteras (Ilustraciones de Daniela Ortiz)

(Artículo publicado el viernes 27 de septiembre en Nueva Revolución)

Què hi ha al darrere de l’imperi del tèxtil?

Aquesta és la història de la consolidació de l’imperi de la indústria del tèxtil i l’efecte sobre la vulneració dels drets humans de milions de persones.

La deslocalització, la subcontractació i la pressió per aconseguir preus més baixos i terminis d’entrega més curts es troben a la base de l’explotació que afecta milions de dones als països productors d’aquesta “roba bruta” importada per al mercat de consum occidental.

Un vídeo realitzat per Xelson, motion graphics sota llicència Creative Commons (cc).

Al bloc de la Campanya Roba Neta a Catalunya hi ha tota la informació sobre la CRN, la xarxa internacional d’ONG, sindicats i organitzacions de persones consumidores que treballa per millorar les condicions de les treballadores i els treballadors de la indústria global de la confecció. I amb l’aplicatiu #Vulneracions, la campanya despulla totes les pràctiques de les grans transnacionals del tèxtil amb les seves treballadores perquè els consumidors en puguem tenir coneixement.