Para derribar mitos alrededor del Tratado sobre la Carta de la Energía

Durante esta semana, los estados miembros del Tratado sobre la Carta de la Energía (TCE) celebran su conferencia anual. Hace tiempo que la polémica envuelve a este acuerdo. Ello sucede porque abre una puerta para que aquellos gobiernos que desarrollan políticas encaminadas a eliminar progresivamente el carbón, a poner fin a la producción de gas o a impider la construcción de nuevos oleoductos puedan sufrir demandas multimillonarias por daños y perjuicios en virtud del mismo TCE. Esto es así porque el tratado permite a inversores extranjeros del sector de la energía poder demandar a los estados que adopten medidas que aquellas empresas entiendan lesivas para sus intereses.

En medio de la creciente oposición al tratado, y ante el aumento de voces favorables a abandonarlo por temor a que pueda obstaculizar la acción urgente por el clima, los sectores empresariales que se lucran con el acuerdo, la propia Secretaría del TCE y otros actores interesados están intentando fijar en foros internacionales y ante la opinión pública un discurso por el cual la Carta de la Energía es capaz de atraer inversiones limpias, además de defender que la modernización del acuerdo, e incluso la ampliación del tratado atrayendo a nuevos miembros, resolverá sus posibles defectos.

En cambio, sus detractores califican esta campaña como propaganda y relato interesado lleno de falsedades. Los investigadores Fabian Flues, Pia Eberhardt y Cecilia Olivet han redactado un extenso informe para la red Power Shift, el Corporate Europe Observatory (CEO) y el Transnational Institute (TNI) que busca derribar esa propaganda por todos sus flancos. Una guía, dicen sus autores, que permite “ver más allá de la retórica y entender el mundo de la energía sucia, la estafa y los abusos corporativos que promueve el TCE“.

Click sobre la portada (ilustración de Maria Chevalier) para leer el resumen en castellano del documento

Entre los muchos “mitos” que busca desmontar esta guía destacan algunos especialmente recurrentes en el argumentario habitual de los agentes defensores del acuerdo. Por ejemplo, se rechaza la afirmación de que la carta atrae inversiones. Se niega que existan pruebas de ello, y mucho menos en el caso de energías renovables. Se denuncia que el TCE protege las inversiones en energía ya existentes, que en su mayoría son inversiones en combustibles fósiles. También niegan desde el informe que el tratado sea preferentemente un recurso válido para medianas y pequeñas empresas. En ese sentido, desvela que se manipulan las cifras para esconder que los mayores beneficiarios son, sobre todo, grandes corporaciones. Se advierte que la modernización de la carta únicamente supondría un cambio de imagen, pero no para mitigar sus efectos negativos en el clima. Los autores de la guía discuten de forma contundente que la adhesión al tratado pueda beneficiar a países del Sur Global y, en cambio, defienden que retirarse de él, como ya hizo Italia, reduce significativamente el riesgo para los estados de ser objeto de demandas, además de evitar nuevos proyectos de combustibles fósiles indisociables del carbono.

El documento “para derribar mitos sobre el TCE destinado a ciudadanos interesados, activistas, periodistas y responsables políticos” puede descargarse completo (en inglés) en el siguiente enlace: https://www.tni.org/files/publication-downloads/busting_the_myths_around_the_energy_charter_treaty-web.pdf

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