No hay paz social sin justicia económica… ¿Lo sabe la política? (en el Día Mundial por la Erradicación de la Pobreza)

Canción de Rodolfo Giménez (Argentino Luna)

Me preguntan cómo ando y respondo más o menos… con angustias en el alma por lo que le han hecho al pueblo. Cómo puede andar un hombre que no ve al otro contento, que ve niños en la calle, sin escuelas, cartoneros, gorrioncitos desnutridos, ojos tristes analfabetos, que ve madres mendigando sin honor y sin respeto. Me preguntan cómo ando y respondo más o menos… si una manga de langostas se ha robado hasta los sueños gobernando desgobiernan, porque la justicia es de ellos y con nombres y apellidos sinvergüenzas andan sueltos, esta manga de ladrones que se roba mis impuestos mercenarios de la vida, jubilados con privilegios. Me preguntan cómo ando y respondo más o menos… Porque siento que la bronca me va ganando terreno y es allí donde me digo, si es que me gana qué haremos ya somos muchos con bronca y se nos acaba el tiempo. Me preguntan cómo ando y respondo más o menos… Por los niños sin cobijo, por los brazos del obrero, por los llantos de las madres, por la paz de los abuelos. Habrá que ganar la vida, hacer la vida de nuevo. Habrá que ganar la vida, hacer la vida de nuevo. ¡Un puñado de mal nacidos no puede ganarle a un pueblo!

Un protocol per vigilar el vigilant

El Sistema de Registre i Comunicació de Violència Institucional (SIRECOVI) es posa en funcionament quan es rep un avís en relació a un presumpte cas de maltractaments o tortures per part d’algun agent de l’autoritat, sigui en espais de privació de llibertat o sigui a la via pública. Es tracta d’un sistema creat i gestionat per l’Observatori del Sistema Penal i els Drets Humans, centre de recerca de la Universitat de Barcelona.

En rebre una comunicació, l’equip de l’Observatori segueix una sèrie de passos, entre ells aconseguir el consentiment de la persona afectada per actuar, i després registra el cas. Seguidament, es comunica davant les institucions públiques així com a organitzacions socials, nacionals i internacionals de protecció de drets humans, tot alertant-les de la situació perquè iniciïn els procediments oportuns de protecció de la víctima de tortures o maltractaments.

La denúncia que rep l’Observatori pot provenir de la pròpia víctima, els seus familiars, un amic o amiga, el seu advocat o advocada, algun testimoni o alguna organització de drets humans. La selecció d’organitzacions per la vigilància i la protecció depèn de les particularitats del cas i de la voluntat de la víctima. En casos de greu risc per a la víctima, la llei autoritza a comunicar al Síndic de Greuges (o defensor del Poble) i a les autoritats judicials, de manera immediata.

L’objectiu és una ràpida resposta per part de les institucions públiques i les organitzacions socials a través de la qual es dirigeixin a les institucions responsables de la suposada vulneració sol·licitant informació o accions concretes per a la protecció de la víctima. Tota resposta que el SIRECOVI rep, és també comunicada a la víctima de l’agressió així com als seus familiars. Aquestes comunicacions són confidencials i només es dirigeixen a les persones que la víctima hagi consentit expressament.

Amb la voluntat de poder tenir una idea de la dimensió del fenomen i crear consciència pública sobre la violència institucional, el sistema genera un Mapa de Casos mitjançant una publicació anònima, sense incloure cap dada personal, i sempre que la víctima estigui d’acord. A més a més, periòdicament, presenta públicament informes i estadístiques per permetre una anàlisi de les possibles vulneracions de drets humans a Catalunya.

“Fabricar armas y puestos de trabajo”, una reflexión de Pepe Beunza

Me llega este texto oportuno, urgente y necesario del histórico activista antimilitarista Pepe Beunza en relación a la polémica suscitada por la venta de armas por parte del Estado español al régimen saudita.

Vale la pena detenerse en su reflexión justo ahora, cuando ciertos discursos de sindicalismos de concertación e izquierdas acomplejadas blanquean los argumentos que usa el mainstream neoliberal para alertar de los supuestos riesgos de destrucción de empleo asociados a la denuncia y a cualquier acción política en contra de la industria y del comercio armamentístico. Una falacia que desde los lobbies del capitalismo bélico pretenden que sea interclasista y que busca enfrentar en un conflicto economicista, alejado de escenarios éticos, a las OPCIONES del movimiento para la cultura de paz contra las ACCIONES de la industria que negocia con la guerra…

Escribe Beunza en su carta abierta:

“Nada mas lejos de mi intención que banalizar el sufrimiento de los parados. Estuve en el paro en la crisis del 82, no había trabajo de nada, tenía una hija pequeña y no había ayudas sociales. Se lo mal que se pasa y no lo olvido.

Si hablamos de puestos de trabajo hay que explicar muy bien a que nos referimos. Hay puestos de trabajo que crean riqueza y otros que la destruyen. Por ejemplo, los accidentes de tráfico crean puestos de trabajo y consiguen avances en cirugía y traumatología, pero a nadie se le ocurriría defender los accidentes de tráfico por estos motivos. Lo mismo pasa con la guerra y la venta de armas. Crea aparentemente puestos de trabajo, pero destruye la vida.

Sin embargo, vale la pena estudiar el tema desde el punto de vista económico pues hay trampa y la realidad es que son industrias que se mantienen a base de subvenciones estatales y que además destruyen puestos de trabajo.

En un magnifico escrito de Xabier Bohigas de 2011 nos explica que ya el premio nobel de economía Leontief en 1961 demostró que la reducción del gasto militar provocaría evidentemente una reducción de puestos de trabajo en este sector pero que crearía el doble en otros sectores.

También nos explica Bohigas en un trabajo de 2007 de Robert Pollin y Heidi Garret del Departamento de Economía de la Universidad de Massachussets que si en USA se invirtieran 1.000 millones de dólares en diferentes sectores, militar, educación, sanidad, transporte público o infraestructuras, el resultado es abrumador. En todos los sectores se generan mas puestos de trabajo que en el sector militar. En sanidad o rehabilitación de viviendas se generarían un 50% mas de puestos de trabajo, pero en educación o en transporte público se generarían mas del doble de puestos de trabajo que en el sector militar. Son transformaciones que no se pueden hacer de un día para otro pero que es necesario empezar cuanto antes.

Estos son los temas que deberían estudiar los sindicatos cuando se plantea acabar con la criminal fabricación y venta de armas y no utilizar los puestos de trabajo como coartada para el gran negocio de unos pocos.

No queremos seguir cavando nuestra propia tumba a la espera de que alguno de los dementes que nos gobiernan y pueden apretar el botón nuclear se les ocurra enviarnos al otro mundo con un magnifico holocausto nuclear. Es un tema no solo de economía o de ética sino sobre todo de supervivencia como especie humana.”

[Pepe Beunza, Caldes de Montbuí, septiembre de 2018]

“Los hilos del tablero”, una denuncia documental a la industria de la guerra

La última producción del Colectivo Miradas, realizada en coproducción con Telesur, recrea los horrores comunes de distintos conflictos, de la mano de testimonios de personas refugiadas y sobrevivientes de conflictos como Siria, Irak, Palestina, Kurdistán, Somalia y Colombia, así como sobrevivientes de los bombardeos de Gernika e Hiroshima y familiares de personas represaliadas por el franquismo. Cuatro generaciones, cinco continentes, ocho idiomas, la misma violencia.

Después de más de una década documentando luchas sociales en América Latina en contextos de violencia armada, el director alicantino José Gayà decidió emprender una investigación sobre sus causas. La película está dedicada a Berta Cáceres, amiga cercana del director, que documentó su liderazgo al frente de las luchas del pueblo indígena lenca y el pueblo hondureño en varias películas. Berta fue asesinada durante la producción de este documental por liderar la defensa de sus territorios.

(Click sobre la imagen para ver el teaser oficial en Vimeo)

Aquí más información de los productores del documental, proyecciones y reseñas aparecidas en prensa…

#Diada2018

“Les olles comunes són símbols de resistència des de l’experiència dels pobles llatinoamericans dels anys 70 i 80 davant les situacions d’espoli, pobresa i abús dels poderosos. Avui, els ciutadans i ciutadanes conscients que cal construir la República social sense exclusió de ningú, prioritzant els drets i les llibertats, en contra de la repressió i a favor d’una democràcia participativa, reivindiquem l’esperit de l’1 d’octubre per mantenir-nos tossuts cap a la república que desitgem!”

Fragment de la presentació de l’acte polític “Fem l’olla comuna de drets i llibertats per a les persones”, coorganitzat pel Procés Constituent, les Marxes per la Dignitat i Som Alternativa.

Vots o llaços, el cas és no permetre comptar-nos

No, no és el mateix posar llaços grocs que arrencar-los. Ni de bon tros. N’hi ha qui defensa que ambdues coses són equiparables, però allò realment comparable a posar símbols a favor de l’alliberament dels presos polítics, en un sentit ideològic contrari, fóra posar llaços taronges, blaus o vermells a favor d’una condemna severa als “polítics presos”, per exemple… No es tracta aquí de discutir sobre la legalitat i legitimitat igual o diferent de fer una o l’altra cosa en ús de l’espai públic com a vehicle per expressar opinions polítiques i per visualitzar diferents posicionaments del debat social. No. La cosa va de distingir allò que denota i connota aquella acció política orquestrada, que també es deixa veure a l’àgora simbòlica que és l’espai públic, però que ho fa amb l’única motivació de sabotejar la lliure expressió de qui anteriorment ha visualitzat el seu posicionament a places i carrers.

L’aparició de “brigades de neteja” per retirar els llaços grocs que durant aquests mesos han proliferat massivament arreu del país en solidaritat amb els presos polítics denota una clara vocació política d’acció destructiva. Un capítol nou del guió d’aquells que tan insisteixen en la fractura, fractura, fractura social per alimentar una autoprofecia que resulta ser el seu únic hàbitat polític possible. El lío.

Més enllà, l’acció d’aquests activistes grogòfobs connota una flagrant debilitat d’arguments que no pot deixar d’amagar una por inconfesable, la seva única obsessió: que la força d’allò que simbolitza el groc no sigui mai mesurable. O dit d’una altra manera: embolcallar-se en una presumpta i abstracta majoria silenciosa perquè el clam popular articulat al voltant de la independència i de la república no pugui mai evidenciar la realitat de la posició minoritaria del “setanta-vuitisme”. Per això no abracen cap altre color per penjar els seus propis llaços, no sigui que es puguin comptar també com els vots. Per això no volen que es comptin sufragis en urnes rebels, ni de cartró ni de plàstic. Ni tan sols reconeixen la seva fragilitat quan la derrota és a les seves urnes de metacrilat, autonòmiques i imposades a la força… i continuen negant-nos el dret a decidir comptant-nos.

La mediocritat d’escollir el fals camí del mig… o com prendre partit i aparentar tot el contrari

No posaré aquí el nom de ningú, ni escriuré en aquestes línies les sigles de cap partit polític. Em proposo, senzillament, reflexionar sobre un determinat comportament humà que de ben segur desencadenarà immediatament en cada lector la seva particular identificació de noms propis o visualització de rostres aliens per satisfer les lògiques necessitats nominals que hom sent quan es parla de conductes polítiques genèriques.

Deixo, doncs, que sigui cadascú qui vagi descobrint durant la lectura aquells coneguts, saludats, cunyats, opinadors, tertulians, periodistes o polítics que els evoqui la descripció d’aquesta espècie que pretenc categoritzar i desemmascarar. Sí, desemmascarar, perquè ja us ho avanço, som davant d’uns éssers que són autèntics mestres del camuflatge, aquella vella adaptació funcional que tantes bèsties polítiques han desenvolupat en el seu brutal instint de supervivència.

Som-hi!

Qui no s’ha creuat mai amb un individu que fa de l’opacitat el millor blanquejador precisament d’allò amb el que diu no combregar? Algú capaç sempre d’esbossar en qualsevulla situació, circumstància o discusió un imaginari que situa el MAL en extrems simètrics. Unes coordenades curiosament també sempre equidistants del punt allà on defensa que habita el BÉ, i obviament, ell mateix.

Res millor que la manca de transparència per despistar i amagar un interés superior ocult en un determinat debat polític. L’exemplar de qui parlem és un hipòcrita de dimensions paquidèrmiques sota una petita i innocent pell de xai. Comença desplegant tots els seus encants empàtics amb la presa que té al davant. Assentiment, ponderació, rigor, moderació… L’inici del seu festeig és sempre igual, amb el mateix to pausat i verb precís que vol guanyar-se la camaraderia i confiança de l’entorn que l’observa i escolta.

A poc a poc, com qui no vol la cosa, intenta demostrar que els seus interlocutors es despisten del centre i tendeixen perillosament cap a un extrem, és a dir, cap al MAL. Es mostra, inicialment, comprensiu i tolerant amb la deriva dels altres, però deixa ben clar que no els vol acompanyar en la immoralitat del seu viatge centrífug que l’allunyaria del BÉ. Un cop ben dibuixada aquesta distància pontifícia, el seu únic interès és no permetre ningú sortir-se del mapa mental on ha clavat al centre l’agulla d’un compàs amb el qual vol mesurar els radis i marcar els perímetres de l’extremisme. Heus aquí com desplega, disimuladament, el seu parany: allò que ha clavat al mig del debat no és cap agulla asèptica, és la seva bandera!

La seva posició envers els seus oponents és absolutament antagònica des del principi però mai reconeixerà aquest fet. Mai, sota cap concepte. Fer-ho el situaria en l’extrem oposat i desvirtuaria la seva posició de centralitat i moderació. A mesura que construeix la imatge del desplaçament de l’interlocutor cap a la radicalitat, a còpia de caricaturitzar-lo, va acceptant l’enorme distància que els separa. Sempre com un procés dinàmic, mai com un inici de posicions diametralment oposades. Alhora, i això és igual d’important en la seva construcció ideològica, crea la il·lusió de tot un territori a la seva esquena, en sentit contrari a l’adversari, que ocupa la mateixa distància que la que el separa del radical a qui s’enfronta dialècticament. És el miratge que necessita per explicar que el seu és sempre el camí virtuós del mig i per vendre la fal·làcia de que no pren partit.

L’única profilaxi en les topades contra aquests individus és no acceptar el seu desplegament de matisos des del principi. Sobretot, negar l’escala de grisos del blanc al negre que planten al davant a cada partida. Juguen un joc d’opacitats per blanquejar la seva posició real i inconfesada. La millor forma de fer-los transparents és trencar el seu paradigma i passar a un prisma que entre el blanc i el negre només deixi veure allò que realment hi ha: milions de colors.